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¿Un diamante es para siempre?

Humayún, hijo de Babur y padre de Akbar el Grande, fue uno de los insignes propietarios del Koh-i-noor, que significa montaña de luz y que fue en su día el diamante conocido más grande del mundo.

De él se dijo que quien lo poseyera gobernaría el mundo. El mismo Babur aseguró en sus memorias (el Baburnama) que su valor era tal que podría alimentar al mundo durante dos días.

Cuenta la leyenda (ay, lo que nos gustan) que Humayún cayó enfermo y por más esfuerzos que hicieron los médicos, su salud no mejoraba. Alguien que quería hacerse con el diamante, sugirió al afligido padre de Humayún que para que éste se salvara debía sacrificar su bien más preciado, pensando que quizá así Babur se desprendería del Koh-i-noor. Pero Babur mostró su desacuerdo afirmando que su bien más preciado era su propia vida. Por ello, se puso a rezar alrededor de la cama de su hijo, rogando al cielo que le quitara su vida con tal de conservar la del muchacho.

Humayún comenzó a mejorar, mientras que la salud de su padre se fue deteriorando hasta su muerte en 1530.

Humayún sufrió mútiples derrotas que le llevaron incluso a la pérdida de su reino. Parece que en este tiempo abandonó todo (sus hijos, sus numerosas mujeres…) y llevó consigo sólo el diamante.

Un gobernante que sabía de la existencia del Koh-i-noor, envió a uno de sus súbditos a tratar de comprárselo a Humayún, ya que dada su condición de vagabundo, quizá quisiera deshacerse de él para conseguir dinero. Cuando el hombre se presentó y explicó el objeto de su visita, Humayún, furioso, contestó:

Gemas como esta no pueden ser compradas: o bien caen a uno por la arbitrariedad de la centelleante espada, (…) o de otra manera vienen a través de la gracia de un poderoso monarca.”

Los vagabundeos de Humayún le llevaron finalmente a Persia, donde fue muy bien recibido por el gobernante del país, Shah Tahmasp. Como muestra de gratitud, Humayún le entregó el diamante como regalo.

Y el diamante fue pasando de mano en mano hasta que en 1851 Dhulip Singh, el último Maharaja del Imperio Sikh, se lo entregó a la reina Victoria de Inglaterra.

Pero no entusiasmó demasiado a los británicos cuando se lo presentaron durante la Gran Exhibición de 1851, en Londres, porque lo creían más brillante. Para solucionar esto, el esposo de la reina Victoria lo mandó tallar de nuevo. Así se ganó en fulgor, pero el dimante perdió en el proceso más del 40% de su peso.

Hoy se guarda en la Torre de Londres
. La última vez que salió de allí fue engarzado en una corona en 2002, para honrar el ataúd de la fallecida Isabel I, la Reina Madre.

Más información en abc.com.py, en wikipedia, en famousdiamonds y en retratosdelahistoria

Escrito por Luisa |  Archivado en Personalidades | Aún no ha comentado nadie :(

Quien se fue a Samarcanda perdió Fergana

Y eso es lo que le pasó a nuestro personaje de hoy: Babur. Fue el fundador de la dinastía mongol en la India (además de escritor, poeta e historiador) y es incomprensiblemente desconocido en Occidente.

Babur era descendiente directo, por parte de padre, de Tamerlán. Y también de Genghis Kan por parte de madre. Nació en Andizhan, un pueblo del valle de Fergana, en 1483, cuando en España gobernaban los Reyes Católicos.

Pronto murió su padre y a los 12 años se convirtió en rey. Queriendo emular a sus ancestros inició la conquista de Samarcanda. La consiguió siete meses después, pero durante ese tiempo aprovecharon los nobles del Fergana para rebelarse y quitarle su tierra natal. Al volver a Fergana para recuperarla, sus soldados desertaron y le arrebataron Samarcanda. Así que se quedó, de buenas a primeras, sin la una ni la otra.

Pero no se amilanó y volvió a conquistar (y a perder en algunas ocasiones más) Samarcanda, Fergana, Kabul y parte de la India, donde fundó la dinastia Mongol. En esta dinastia más tarde reinaría su nieto Akbar el Grande (el del parchis).

Buscaba constantemente nuevas tecnologías (introdujo los cañones) y eso le permitía ganar batallas con ejércitos menores en número. Para más detalles sobre las sucesivas batallas y las extensiones de su imperio, podéis consultar la Wikipedia y Battlefield Spain.

Aunque era musulmán, no era demasiado estricto y le gustaba beber alcohol y mascar sustancias narcóticas. Sólo dejó de beber dos años antes de su muerte y se cuenta que dijo:

Algunos beben y se arrepienten, entonces juran no volver a hacerlo. Yo he jurado no volver a beber y ya me estoy arrepintiendo.

El cuadro que veis a la izquierda, de 1583, se titula Babur borracho vuelve al campamento.

En sus obras le gustaba citar a un poeta contemporáneo suyo: “Señor, estoy borracho. Castígueme cuando esté sobrio“.

Más información en Wikipedia y Mundo Amigo
Las imágenes pertenecen a Wikimedia Commons

Escrito por Valeriano |  Archivado en Personalidades | Aún no ha comentado nadie :(