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27 de Julio: Batumi – Gazakh (Azerbayán)

En Batumi, ciudad que permite la acampada libre, dormimos con nuestras tiendas en la playa. Cuando nos despertamos (si es que llegamos a dormir dado el escándalo que organizaron unos chiringuitos limítrofes), salimos de la ciudad.
En las afueras, que estaban repletas de calles sin asfaltar y de gentes deambulando como zombies (es lo más parecido a Resident Evil que habíamos visto en la realidad), un inmenso olor a gas invadió nuestro coche. Miramos fuera, para descubrir su procedencia, y vimos un gasoducto, bastante deteriorado, que emanaba chorros de gas en estado líquido. No parecía muy seguro. Seguimos hacia adelante.
Tan pronto como salimos de Batumi el paisaje costero cambió radicalmente, para convertirse ante nuestros ojos en una auténtica selva absolutamente verde, algo que jamás hubiéramos sospechado que existiría en estas latitudes.
Si al inicio del país nos había sorprendido ver a las vacas sueltas por doquier, la cosa no mejoró al ir adentrándonos en el territorio, más bien se fueron sumando clases de animales a la granja ambulante de Georgia: cerdos, ocas, cabras, caballos… y muchos, muchísimos perros.
Realmente, Georgia nos estaba agradando, contra todo pronóstico. Había cosas ciertamente increíbles. Por ejemplo, una estatua de Don Quijote en un cruce de caminos, buenas carreteras y, aunque suene morboso, sus cementerios: la costumbre georgiana es enterrar a sus muertos en tumbas y no en nichos, al menos es así en los cementerios rurales, pero no ponen una lápida con una pequeña foto del finado, sino mármoles de un metro de altos con fotos o grabados de cuerpo entero. Daba la impresión de que estaban vivos, de pie, observando a los coches que circulan por la carretera.

Cementerios caucasianos
Conforme el selvático verde inicial se fue tornando ocre, los pequeños pueblos fueron cada vez menos frecuentes, las carreteras empeoraban (hasta el punto de desaparecer en algunos tramos) y las gentes que nos encontramos parecían tristes y desocupadas. Cada vez se veían más gasolineras abandonadas y áreas de servicio muy deterioradas, que aún dejaban traslucir algún mínimo detalle de un antiguo esplendor. Los perros, cada vez más famélicos. Era fácil suponer, viendo aquello, que la independencia de la antigua Unión Soviética había hecho mella en este país poco fértil (salvo el sur) y con escasa industria, que se hallaba en un evidente retroceso.

Los carteles estaban en otro alfabeto más: el georgiano
Alcanzamos la frontera a eso de las cinco de la tarde. Nos invadió la desesperación al ver una fila inmensa de camiones que tambien pretendían entrar y, por lo que pudimos enterarnos preguntando, iba la cosa como para cinco horas de espera. No os podéis imaginar cómo era aquel lugar: sucio, lleno de serpientes (según nos dijeron) y era más que probable que tuviéramos que acampar allí.
Eva, de Granito de Arena, “convenció” a la policía para que nos dejara pasar… pero yo seguía teniendo en mi mente el pasaporte roto… En breve sabríamos si me dejaban pasar o me debía volver a casa. Menudos nervios.

Saltándonos una cola de varios kilómetros, ¡gracias, Eva!
Nos tocó el turno de entregar nuestra documentación en la frontera. Yo estaba bastante preocupada, porque todos los policías de la salida de Georgia repararon en su rotura e hicieron comentarios poco halagüeños. Yo no quería pegarlo por si decían que lo había manipulado. Así que, ahí estábamos, frente a una decena de jóvenes militares con sus ametralladoras y teníamos que mostrarles nuestros documentos.
Cuando entregué el mío no pusieron muy buena cara y me condujeron a la garita de un superior, acompañada por un soldado que, más o menos, hablaba inglés.
Por lo que entendí, y viendo sus rostros, tenía un problema.
Me puse a llorar, dije que no sabía qué hacer, que tenía que atravesar cinco fronteras más, que en el país no había embajada española…
El oficial, un señor gordo con bigote, muy serio, abrió un maletín. Me temblaban las piernas. Para mi sorpresa de allí sacó… ¡unas tijeras y papel celo! Y entre los dos (porque me pidió ayuda) estuvimos arreglando mi pasaporte como dos escolares pegando un collage. Lástima no tener fotos de tan grotesca escena, pero no estaba la ocasión para reportajes.
Roque, que tuvo mucho éxito con un militar algo sarasa, mientras tanto, entregó los papeles del coche y una serie de dólares para pagar cosas que se iban inventando sobre la marcha… Era evidente que nos veían “euros con patas” y que en el país había bastante corrupción.
Terminados los trámites, ya de noche, nos adentramos en el país en busca del hotel que nos habían indicado.
No había carretera, solo una pista de arena por la que cruzaban zorros y chacales y no se veía ninguna luz por ningún sitio.
A unos 40 km encontramos el hotel y allí dormimos. Queríamos madrugar para poder llegar a Baku cuanto antes y coger el ferry que nos llevaría a nuestro siguiente destino: Turkmenistán
18 de Julio: Salida de Barcelona
En la barcelonesa Plaza de Colón comenzamos nuestra aventura. Todos los equipos españoles (y uno estadounidense, otro austriaco y otro australiano) nos reunimos allí para festejar nuestra salida y contar nuestras últimas novedades.

Así de contentos salimos de Albacete

El equipo americano: The Flatlanders

El camino es más corto si sabe a jamón


Ambiente después de cuatro horas al sol

César hijo, de Venim d’Onil, atento a las explicaciones
Jesús, the Jackal, (un antiguo participante del Mongol Rally) dio el pregón de apertura y miembros de las ONGs nos dieron las gracias por nuestra participación y explicaron sus proyectos solidarios en Mongolia.

Aunque la organización amenizó la espera con un divertido grupo de música, ya se oyeron las primeras críticas: no convocaron ni a un sólo medio de comunicación.


Nosotros estuvimos apoyados por David y Raquel, que nos dieron cobijo y Santiago y Fátima que vinieron aposta desde Ciudad Real para despedirnos.



Pero no todo fue alegría. Al equipo “Furia Panda” les desapareció una mochila en la que llevaban los pasaportes, requisito indispensable para poder continuar la aventura una vez terminada Europa. Aunque luego nunca los encontraríamos por el camino, por lo que vemos en su web parece que consiguieron arreglar los papeles de alguna forma y llegaron a Ulan Bator.
Ya estamos en Uzbekistán
Concretamente en Bukhara, una ciudad preciosa.
Ya hemos pasado el Caspio, con sus correspondientes esperas de 15 horas en la frontera Turkmena, hemos atravesado Turkmenistan de este a oeste, con sus camellos, su desierto, su capital de ciencia ficción, sus ciudades provincianas, su toque de queda…
Y hemos publicado dos crónicas más en la Tribuna de Albacete:
¡Ah! Y tenemos alguna foto más:
Esperando en Baku
Ya hemos recorrido 6.500 km y estamos en Baku, esperando un barco que nos quiera cruzar hasta Turkmenistan. Nosotros hemos tenido suerte: llegamos ayer y todo parece indicar que podremos embarcar hoy; sin embargo hay gente que lleva esperando cuatro y cinco dias.
Cuando tengamos tiempo y conexion a Internet intentaremos subir las fotos y contaros cosas mas detalladamente, de momento podeis leer las cronicas que hemos enviado y han publicado en La Tribuna de Albacete.
Republica Checa y salida hacia Budapest
De Hungria a Turquia
Perdonad que no haya tildes, pero en Azerbayan no las gastan…
Fiesta en la República Checa
Después de la salida de Barcelona, nuestra siguiente parada importante fue Klenová, donde coincidimos con el resto de equipos en una gran fiesta que tuvo lugar en un castillo medieval.
La fiesta era de disfraces, con temática “La era de los exploradores”. Os dejamos las fotos que hablan por sí mismas.


























Ahora mismo estamos ya en Turquía, en Trebisonda, y mañana atravesaremos Georgia. Pero todo eso, y cómo hemos llegado hasta aquí, os lo contaremos los próximos días.
La salida de Barcelona
Después de hacer 600 km desde Albacete en nuestra peculiar etapa prólogo, por fin, el sábado salimos de Barcelona.
Contamos con el calorcete de Davis, Raquel, Santiago y Fátima, que se prestaron a acompañarnos para que no nos echáramos atrás… ¡muchas gracias!

Lo mejor de todo fue ver a todos los equipos españoles con sus coches preparados, deseando comenzar. Además había un equipo que venía desde Kansas, Team Flatlanders, que se hizo notar con sus trajes de militares. A pesar de los treinta y muchos grados que caían en Barcelona, mantuvieron el personaje y ni siquiera se desabrocharon la chaqueta.

Además, había coches muy chulos, casi todos tenían algún detalle destacable, pero el que se llevaba la palma era el coche con un jamonero atornillado al capó. Para hacer las esperas de las aduanas más llevaderas…

La peor parte de la salida se la llevó el equipo Furia Panda: a uno de sus componentes les
Por lo demás, la salida transcurrió muy bien, con un grupo amenizando la mañana, mucha pregunta entre equipos, mucha alegría de ver a los que habíamos conocido en las fiestas de Madrid y Córdoba y muchas ganas de salir.

El Albacete Balompié estuvo presente en la salida de Barcelona

Equipos, coches y familias

Se echaron unas cancioncicas
Apenas 30 días
En un mes estaremos montados en nuestra flamante Seat Inca por las calles de Barcelona.
Aún nos quedan muchas cosas que hacer, no tenemos claro si debemos pasar o no por Irán (y si es que no, a ver qué hacemos), pero ya vamos sabiendo la agenda que nos espera ese día:
10-11:30h llegada coches al parking al lado golondrinas, Portal Pau
11-12:00h registro con info pack
11-14:00h espectáculo
14-14:30h SALIDA!!!!!
Seremos 100 equipos españoles saliendo desde el monumento a Colón de Barcelona, ¡no te lo pierdas!

Mongolia es por ahí
La foto es de Alex 2012, nosotros le hemos dado la vuelta para que indique el camino correcto a Mongolia
Dos nuevos patrocinadores
La semana pasada conseguimos que dos nuevos patrocinadores se unieran a Fear & Laugh in Mongolia: Koipesol Semillas y Tecon.

Koipesol Semillas es la división de Koipesol encargada de seleccionar las mejores semillas de girasol, que pasan a manos de los agricultores que las siembran y cosechan. Esas pipas de girasol, tras un elaborado y controlado proceso se convertirán en el aceite de girasol Koipesol.

Tecon es una empresa con amplia experiencia en Tecnologías de la Información que realiza servicios de consultoría y desarrollo de software, redes informáticas, servidores, equipos y sistemas de impresión y servicios informáticos a medida






